viernes, 12 de enero de 2018

Harta



Ayer, sobre la calle Río de Janeiro y luego Lambaré yendo a la casa de una amiga en plena capital, sufrí al menos diez acosos callejeros por parte de machos pajeros. Siempre los sufro pero hoy que iba “más ligera de ropa”, obviamente porque tenía calor, recibí infinidades de miradas lascivas, palabras de “halago”, insultos, y demás sonidos indescriptibles y vomitivos como jamás recibí hasta ahora. No sé si era por el malestar del calor, por las ganas de llegar rápido a la casa de mi amiga o si simplemente no tenía ganas de lidiar con tantos machos imbéciles, que no les contesté nada a ninguno.

Los dos primeros fueron dos limpiavidrios, el primero me dijo “hola hermosa ¿cómo estás?” y el segundo, al ver que me daba vuelta a mirarlo con cara de asco al primero, me dijo con una sonrisa que daba miedo “como te partiría al medio…”. Luego de eso me quede pensando si era mejor contestar o seguir como si nada. En parte todo es una cagada porque, si les contestas a estos entes pajeros, obtienen lo que quieren y no hay nada que me dé más asco que verles la cara de satisfacción cuando reaccionás y te siguen contestando con más giladas; y por otra parte también es una cagada porque si no les contestás ellos reafirman su inmundo ego pensando que tenés miedo o que lo dejás pasar porque no te importa y seguís camino.

Sí, me importa forros. Si por mí fuera haría lo que hace Malena Pichot en el video de “Piropos” y a cada uno de esos tipos les cortaría los huevos y los tiraría a la calle para que se carbonicen con los 41° de sensación térmica que hacía. Pero lamentablemente para la sociedad es una aberración hacer eso pero no les importa y nadie dice nada si te acosan, te tocan o te violan. Lamentablemente la culpa siempre es de unx por la mierdera razón que sea.

Enseguida lidie con tres forros más, uno, el cual se dio vuelta tan descaradamente que lo vi sin siquiera darme vuelta, otro que me dijo “mmm hermosa” y el otro me pareció que me dijo “puta”, porque hablo tan bajito y sin modular cerca de mi oído que no le llegue a entender. Parece que se potencian en imbecilidad estando en manada.

A todo esto me faltaba la a mitad del camino hasta destino y cuando por fin estaba por llegar a Sarmiento me topo con tres hijos de boludo más que decían “uffff por diosss”, otro “mamaaaaa…” y el último “mmmmm qué linda”.

Todo el último tramo hasta la casa de mi amiga tuve que lidiar con más de “hermosa”, “mi amor”, “qué linda que sos”, y muchas más palabras vomitivas que salían de sus fauces.

El número del principio es simbólico porque no conté las veces que me sentí observada y acosada por esta plaga de hijos de la mierda desde que salí de mi casa hasta que volví. Y así es todos los días.

Después de recibir todo esto, sonidos, palabras y miradas lascivas (y que las sentís como punzadas en la nuca) llegas a la conclusión de que es una cagada ser, por mi parte, cismujer en una sociedad, no nos olvidemos, presidida por un tipo que declaró: “a todas las mujeres les gustan que gustan un piropo, aquellas que dicen que les ofende, yo no les creo nada. No puede haber nada más lindo que un piropo, por más que este acompañado de una grosería, que te digan qué lindo culo que tenés, está todo bien” legitimando a toda una horda de zombies mira ortos. Gracias Macri.

Es miserable que todxs tengamos que recibir este trato solamente o porque llevás un escote muy grande o porque no tenés corpiño o porque te pones ropa muy ajustada y chiquita. Lxs que dicen “los hombres también les pasa de todo y nadie dice ‘ni uno menos’”, realmente no entienden que lxs hombres (cis o trans) no caminan por la calle sintiéndose acosados o tienen miedo de pasar por una calle oscura con miedo a que lxs violen o por no llevar remera les van a gritar cosas obscenas. Ellxs caminan tranquilxs por la calle, nosotrxs no. Creo que se entiende que hay una gran diferencia entre las situaciones de ambos casos. Y también están lxs que dicen “pero si no les falta nada, ¿de qué se quejan tanto?” o “tienen que estar tranquilas, a sin tanta violencia”…

Tranquilxs vamos a estar cuando podamos caminar sin ser acosadxs, sin sentir esa mirada lasciva que apunta a nuestras partes corporales sexualizadas y no lleguemos a nuestra casa con la bronca en la garganta y con las ganas de romperles una botella en la cabeza.

A vos, macho de mierda: basta de creer que sos el centro del pensamiento de lxs que caminan por la calle, basta de creer que quedan cancheros frente a sus amigos mirándole el orto a unx pibx. Dentro de mi cabeza te mato cien veces y las que haga falta para que elimines a ese germen que anida en tu cuerpo.

La figura del macho en esta sociedad argentina parece ser eterna y sin signos de extinguirse por el momento lamentablemente.

Seguí así macho, tal vez la próxima te animás y me violás.

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