Ayer, sobre la calle Río de Janeiro y luego
Lambaré yendo a la casa de una amiga en plena capital, sufrí al menos diez acosos callejeros por
parte de machos pajeros. Siempre los sufro pero hoy que iba “más ligera de
ropa”, obviamente porque tenía calor, recibí infinidades de miradas lascivas, palabras
de “halago”, insultos, y demás sonidos indescriptibles y vomitivos como jamás
recibí hasta ahora. No sé si era por el malestar del calor, por las ganas de
llegar rápido a la casa de mi amiga o si simplemente no tenía ganas de lidiar
con tantos machos imbéciles, que no les contesté nada a ninguno.
Los dos primeros fueron dos limpiavidrios, el
primero me dijo “hola hermosa ¿cómo estás?” y el segundo, al ver que me daba
vuelta a mirarlo con cara de asco al primero, me dijo con una sonrisa que daba
miedo “como te partiría al medio…”. Luego de eso me quede pensando si era mejor
contestar o seguir como si nada. En parte todo es una cagada porque, si les
contestas a estos entes pajeros, obtienen lo que quieren y no hay nada que me dé
más asco que verles la cara de satisfacción cuando reaccionás y te siguen
contestando con más giladas; y por otra parte también es una cagada porque si
no les contestás ellos reafirman su inmundo ego pensando que tenés miedo o que
lo dejás pasar porque no te importa y seguís camino.
Sí, me importa forros. Si por mí fuera haría lo
que hace Malena Pichot en el video de “Piropos” y a cada uno de esos tipos les
cortaría los huevos y los tiraría a la calle para que se carbonicen con los 41°
de sensación térmica que hacía. Pero lamentablemente para la sociedad es una
aberración hacer eso pero no les importa y nadie dice nada si te acosan, te
tocan o te violan. Lamentablemente la culpa siempre es de unx por la mierdera
razón que sea.
Enseguida lidie con tres forros más, uno, el cual
se dio vuelta tan descaradamente que lo vi sin siquiera darme vuelta, otro que
me dijo “mmm hermosa” y el otro me pareció que me dijo “puta”, porque hablo tan
bajito y sin modular cerca de mi oído que no le llegue a entender. Parece que
se potencian en imbecilidad estando en manada.
A todo esto me faltaba la a mitad del camino
hasta destino y cuando por fin estaba por llegar a Sarmiento me topo con tres
hijos de boludo más que decían “uffff por diosss”, otro “mamaaaaa…” y el último
“mmmmm qué linda”.
Todo el último tramo hasta la casa de mi amiga tuve
que lidiar con más de “hermosa”, “mi
amor”, “qué linda que sos”, y muchas más palabras vomitivas que salían de sus
fauces.
El número del principio es simbólico porque no
conté las veces que me sentí observada y acosada por esta plaga de hijos de la
mierda desde que salí de mi casa hasta que volví. Y así es todos los días.
Después de recibir todo esto, sonidos, palabras
y miradas lascivas (y que las sentís como punzadas en la nuca) llegas a la
conclusión de que es una cagada ser, por mi parte, cismujer en una sociedad, no
nos olvidemos, presidida por un tipo que declaró: “a todas las mujeres les
gustan que gustan un piropo, aquellas que dicen que les ofende, yo no les creo
nada. No puede haber nada más lindo que un piropo, por más que este acompañado
de una grosería, que te digan qué lindo culo que tenés, está todo bien”
legitimando a toda una horda de zombies mira ortos. Gracias Macri.
Es miserable que todxs tengamos que recibir
este trato solamente o porque llevás un escote muy grande o porque no tenés
corpiño o porque te pones ropa muy ajustada y chiquita. Lxs que dicen “los
hombres también les pasa de todo y nadie dice ‘ni uno menos’”, realmente no
entienden que lxs hombres (cis o trans) no caminan por la calle sintiéndose
acosados o tienen miedo de pasar por una calle oscura con miedo a que lxs
violen o por no llevar remera les van a gritar cosas obscenas. Ellxs caminan tranquilxs
por la calle, nosotrxs no. Creo que se entiende que hay una gran diferencia
entre las situaciones de ambos casos. Y también están lxs que dicen “pero si no
les falta nada, ¿de qué se quejan tanto?” o “tienen que estar tranquilas, a sin
tanta violencia”…
Tranquilxs vamos a estar cuando podamos caminar
sin ser acosadxs, sin sentir esa mirada lasciva que apunta a nuestras partes
corporales sexualizadas y no lleguemos a nuestra casa con la bronca en la
garganta y con las ganas de romperles una botella en la cabeza.
A vos, macho de mierda: basta de creer que sos
el centro del pensamiento de lxs que caminan por la calle, basta de creer que
quedan cancheros frente a sus amigos mirándole el orto a unx pibx. Dentro de mi
cabeza te mato cien veces y las que haga falta para que elimines a ese germen
que anida en tu cuerpo.
La figura del macho en esta sociedad argentina
parece ser eterna y sin signos de extinguirse por el momento lamentablemente.
Seguí así macho, tal vez la próxima te animás y
me violás.
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